lunes, 9 de marzo de 2009

OPERA DE SYDNEY (II)

Es muy fácil toparse con ella, está en el centro de la ciudad en un sitio donde se juntan buses, trenes y ferrys. Y tus sentimientos hacia ella van cambiando. Poco a poco.

Día 1 (la ves por primera vez):

"Ala!! que bonito!! qué guapo!!!, de qué material será? sácame una foto!, Sácame otra, que se vea el puente!"

Día 10 (vas a otro sitio pero pasas por ahí)

"Anda mira, la Ópera, la verdad es que está guapa eh?"

Día 32 (se la enseñas a alguien que está de visita)

"Y esta es la Ópera. Sí, mola, pero está lleno de turistas. Vale, te hago una foto. Vale, te hago una foto en la que salga el puente".

Día 45 (celebrando el año nuevo)

"No nos dan nada de comer?"

Día 60 (Te proponen ir a un sitio cerca).

"Ni de coña, me quedo en casa, que por ahí no hay quien pare".

Día 116 (Hoy).

No dices nada, es un sentimiento nuevo que surge juntando morriña, calor, aburrimiento, multitud de turistas y ganas de hacer el mal. Similar a lo que sentían en la aldea de Asterix cuando empezaba a tocar Asurancetúrix, el bardo. Con la diferencia que al mostrenco ese no se le puede atar y subir a un árbol para que no moleste.

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