En efecto chavales, Asterix ha decidido pasar su vejez en Sydney. Está un poco mayor pero es obvio que es él. Es extraño verle lejos de su querida aldea gala, pero a decir verdad ya notaba yo algo raro en los últimos tebeos, una expresión como de estar cansado siempre de lo mismo, demasiados años únicamente bebiendo poción y comiendo jabalí hartan a cualquiera, y además aquí no hay romanos.
Pero esto no acaba aquí, no señor, después de coger el siguiente tren (así va el rollo en Sydney: para ir de A a B tienes que coger al menos un bus y dos trenes) tuvimos otro encuentro.
Ya lo veis, Rafael Alberti no está muerto, está aquí. El muy Truhán nos ha engañado a todos y se ha venido a Australia.
Y porque tenía prisa, si no le hubiese seguido. Seguro que había quedado para comer con Frank Sinatra, Freddie Mercury, John Lennon y otros personajes famosos que han decidido fingir su muerte para vivir tranquilamente sin que nadie les moleste.
Porque otra cosa no, pero esto está realmente lejos. Lejos de cojones.
Pero esto no acaba aquí, no señor, después de coger el siguiente tren (así va el rollo en Sydney: para ir de A a B tienes que coger al menos un bus y dos trenes) tuvimos otro encuentro.
Ya lo veis, Rafael Alberti no está muerto, está aquí. El muy Truhán nos ha engañado a todos y se ha venido a Australia.
Y porque tenía prisa, si no le hubiese seguido. Seguro que había quedado para comer con Frank Sinatra, Freddie Mercury, John Lennon y otros personajes famosos que han decidido fingir su muerte para vivir tranquilamente sin que nadie les moleste.
Porque otra cosa no, pero esto está realmente lejos. Lejos de cojones.








