La última vez que estuvimos, todos ellos nos equiparon a Luis y a mí con todo lo necesario para sobrevivir en ese país donde la gente no habla a gritos ni tira el hueso de las aceitunas al suelo del bar.
Gracias a todos por estos años gloriosos.
Diario sobre cómo cosas fáciles de la vida se tornan complicadas cuando decides molar un montón, tirarte el rollo y decir que te vas a vivir lejos de tu país.